Revisión zapatillas crossfit. Capítulo 1. Presentación y revisión de New Balance MINIMUS MX40


#1

Aquí empezamos la revisión de las zapatillas que en el post de hace unos días os propuse.

Antes de empezar a revisar zapatillas me gustaría establecer las bases en las que apoyo la revisión. Ya dije que no sería una revisión al uso, dando importancia exclusiva al calzado, sino que sería una revisión dándole importancia al pie.

En primer lugar, y haciendo referencia a lo que la ciencia nos dice, debemos saber que el calzado en general altera las secuencias de activación muscular, la propiocepción y el equilibrio. Fragiliza los tejidos del pie, debilita su musculatura y hunde los arcos. Además es el responsable principal de las deformidades de los dedos (juanetes, dedos en garra, acabalgamientos, dedos infraductos, etc)

En un deporte absolutamente funcional como el Crossfit, debo entender, que la premisa es que el cuerpo se prepare y adapte por si mismo y sin ayudas técnicas (o con lo imprescindible) para cada uno de los ejercicios con los que vamos a entrenar.

Es por eso que en cuanto a calzado para crossfit vamos a valorar, por encima de todo, la funcionalidad… del pie, con el calzado puesto.

Esto quiere decir que habrá una serie de mínimos que el calzado debe cumplir y después una serie de protecciones mínimas que también nos deben ayudar. Aunque, como en cualquier actividad, el acondicionamiento y adaptación de cada uno será el punto de partida (y si no vean a la hija mayor de Fronning subiendo la cuerda totalmente descalza).

Mínimo imprescindible. Los dedos deben tener absoluta movilidad dentro de la zapatilla. Lo que significa que la forma de la punta del pie debe tener la misma forma que el contorno del pie descalzo y en carga.

Flexibilidad de la suela. La suela debe poder flexionarse y seguir el movimiento que el pie requiera en cada ejercicio. Asimismo debería ser lo suficientemente delgada como para asegurarnos una buena propiocepción.

Nula o mínima caída del talón a la punta. A esto se le llama en el mundo del “running” “drop”. Un drop de cero a cuatro milímetros será lo ideal para asegurar que entrenamos con un adecuado rango de movimientos en el tobillo y los miembros inferiores.

Buen sistema de ajuste al pie. Que los dedos estén libres no significa que el calzado deba ir suelto. Todo lo contrario, debe tener un ajuste perfecto en la zona del empeine y el talón.

Mínimo peso posible… Bueno, cualquiera puede probar a hacer unos Toes to Bar con unas botas de seguiridad de un kilo de peso y sabrá el por qué de este ítem.

Ayudas mínimas (siempre según el acondicionamiento de cada uno).

Mayor dureza de la media suela de la parte trasera con respecto a la delantera (ésto ayudará a estabilizar en todos los ejercicios con cargas).

Protección del “upper” o parte superior de la zapatilla contra fricción o golpeo. Sin descuidar la flexibilidad y transpiración deben mantener a salvo los pies de accidentes. Y además nos deben durar un mínimo de “asaltos”.

Tracción. La suela debería asegurar una buena transferencia de la fuerza de los pies al suelo evitando deslizamiento y patinazos.

Comodidad general. Acabados bien terminado que aseguren que el propio calzado no hiera al pie.
Estabilización del talón en algunos ejercicios (sobre todo los de carga).

New Balance Minimus MX 40.

Peso de 293 gramos (en talla 46). Es una zapatilla de entrenamiento un poco pesada.

Tiene una caída o drop de 4 mm lo que interfiere mínimamente en los rangos de movimiento del pie. Un grosor de suela no muy elevado y una flexibilidad de la parte delantera verdaderamente asombrosa.

La parte del talón es bastante más rígida y lleva dos refuerzos para estabilizarlo. Uno exteno de poliuretano que crea una cazoleta muy rígida e indeformable y un collarín para el tendón de aquiles que la hace extremadamente cómoda.

La media suela es de un EVA muy confortable y su suela externa tiene un agarre y una durabilidad espectaculares (no en vano monta Vibram®). Muy buena tracción.

Heredada de las zapatillas de pista, estas New Balance cuentan con un “viselado” externo a modo de cuña para favorecer el apoyo en las tracciones laterales, como cuando hay que zigzaguear en pruebas de carreras de obstáculos a máxima velocidad.

El ajuste mediante cordones es correcto, nada del otro mundo.
La horma de la zapatilla es recta pero lo peor es que la parte delantera se cierra llevando los dedos hacia el centro de la zapatilla. Aun así es muy ancha intentando así salvar este problema. Puesta resulta cómoda pero el dedo pequeño toca en el borde externo de la zapatilla.

Como no podía ser de otra manera cuenta con refuerzos laterales en los dos arcos de una goma algo más blanda que nos ayudarán a subir y deslizar por la cuerda.
El upper es algo raro. Está fabricado con dos tipos de hilo diferentes, uno de ellos es resistente a la abrasión y tiene cierto grado de viscosidad. Al tacto se “pega”.

En definitiva es una muy buena opción como zapatilla de entrenamiento para cualquier tipo de entrenamiento. Incluso para correr (si no talonas demasiado) es una opción puntual efectiva.

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