Revisión zapatillas crossfit. Capítulo 3. Merrell vapor glove


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Terceras zapatillas que probamos para analizar.
Nunca las había usado en un entrenamiento de Crossfit. Pero cuando me propusieron hacer la revisión de las mejores zapatillas para este tipo de disciplinas enseguida recordé la cantidad de vídeos estadounidenses que había visto de gente haciendo sus wod con distintos modelos de Merrell Vapor Glove.

Sobre el papel no es una zapatilla para hacer Crossfit. Pero es que sobre el papel no es una zapatilla que sea específica para algo concreto. De modo que como había adquirido unas recientemente para usarlas en carrera a pie y para hacer entrenamientos de fuerza pensé en probarlas con ejercicios de Crossfit.

Abrimos el análisis con un pesaje tremendamente ligero en la talla 43. 178 gramos de nada. Puedes enviar las dos zapatillas dentro de un sobre por Correos y te costará en sellos lo mismo que enviar una carta con unos pocos documentos.

Son extremadamente ligeras.

De entrada tienen una horma muy anatómica. Como zapatillas de altísimo índice minimalista que son, su horma sigue fielmente el contorno de un pie tipo sin deformidades.
Hay realmente mucho espacio para los dedos. Sin embargo se ciñen fuertemente en el mediopié. En esa zona la suela es bastante estrecha y podría causar problemas en personas que tuvieran un pie con huella plana o con una pronación muy acusada. Para los que no, son (como su nombre en inglés indica) un guante. Pero un guante de cirugía. Al principio casi agobia, pero después de empezar a hacer ejercicio es muy agradecido este tipo de ajuste al pie.

El sistema de cordones y su lengüeta son lo más cómodo que he probado hasta el momento. La lengüeta es de algo parecido al neopreno y los cordones son elásticos. Así que todo se cierra “como un guante” en torno al mediopié y deja el talón acoplado en su sitio de donde no se va a mover hagas el ejercicio que hagas (ni siquiera haciendo remo en anillas con los pies en el suelo).

Cuando enrollé la zapatilla sobre sí misma dudé por un momento si era una zapatilla o un calcetín con suela. No creo que haya tenido en mis manos unas zapatillas tan flexibles en el upper y en su suela. Las imágenes hablan por sí mismas. No hay mucho que explicar.

La suela mide en total 8 mm y no tienen una mediasuela al uso, es más bien un “footbed” de EVA de 5 mm. La zapatilla es plana, sin caída “drop cero”. La suela exterior es de 3 mm y es un caucho Vibram© de grandísima calidad. El agarre y la tracción son increíbles.

Hoy las he probado en el box. La sensación de pisar el suelo de caucho es totalmente diferente a hacerlo con cualquier otra zapatilla. Sientes el “grano” del caucho, te sientes unido al suelo. De repente hacer peso muerto parece cosa de niños. El posible balanceo en una sentadilla trasera se hace mínimo o no existe. La estabilidad es absoluta. Eso sí, si no tienes una buena dorsiflexión en el tobillo o un escaso rango de movimiento de la cadera estás vendido con los movimientos olímpicos.

Por otro lado los toes to bar y los box jumps cuestan mucho menos… a costa de sobre esforzar el tríceps sural en los últimos.

Y es en este punto donde hay que poner la luz de alarma. Ojo si no estáis adaptados a la escasa protección del sistema aquíleo- calcáneo- plantar de esta zapatilla.

Si no estáis acostumbrados a caminar descalzos por mucho tiempo o hacer vida con un calzado de este tipo no os recomiendo que la utilicéis de repente como vuestra zapatilla para todos los entrenamientos. Es bastante sencillo hacerse daño a nivel tendinoso e incluso metatarsal si antes no hemos adaptado nuestras estructuras a tan escasa protección. Igualmente, si estáis adaptados nada podrá con vuestros pies si entrenáis habitualmente con una zapatilla así.

El upper es mucho más resistente de lo que parece, pero puede ser el punto flaco de esta zapatilla que, en realidad, no está pensada inicialmente para hacer crossfit. Sí, el tejido es resistente, pero si os digo la verdad, no tuve valor de seguir machacando la zapatilla con subidas a la cuerda.

Por cierto que se pueden usar sin calcetines. Así hice la prueba y no tuve problemas de rozaduras ni ampollas de ningún tipo. De hecho se supone que el tejido que forra el “footbed” es antimicrobiano.

En definitiva, es una zapatilla no apta para todo el mundo. Pero una opción de entrenamiento fabulosa para quien esté acostumbrado. Y para quien no lo esté es una opción de “quita y pon” para algunos ejercicios donde se agradece la “fusión” al suelo que notas con ellas… porque a ellas no las notas.